Normalmente, cuando pensamos en el deporte lo asociamos a disfrute, espectáculo, diversión. Pero a veces el dolor en el deporte también está presente. Y no me refiero al dolor físico, sino al dolor emocional, que incluso nos llega al alma.
Si todo te va bien, no hay problema. Pero qué pasa cuando un deportista profesional, o un jugador juvenil tiene una lesión grave que le aparta meses, incluso años, de sus sueños, de sus metas y no sabe si se va a recuperar y alcanzar el nivel que antes tenía. Esta situación es más frecuente de lo que pueda parecer. Todos los años en cada equipo deportivo suele haber una o más lesiones de este tipo. Y evidentemente, además de trabajar la parte física con fisioterapeutas, readaptadores físicos y preparadores físicos, la parte mental hay que cuidarla y trabajarla. Esto puede favorecer la recuperación del deportista y le puede proporcionar una mejora progresiva a nivel emocional.
Pro mi experiencia, tanto de preparador físico como de coach deportivo puedo decir que en este aspecto se mejorado muchísimo en las últimas décadas. Antes solo se abordaba la recuperación física y si alguien lo estaba pasando mal a nivel mental, le tildaban de flojo o decían que no valía para la alta competición. El jugador era un “objeto” que se utilizaba cuando estaba sano y rendía. Y cuando estaba lesionado era “invisible”, como un fantasma que nadie saludaba y hablaba.
También el dolor en el deporte puede ser provocado por factores externos al propio deporte (enfermedad o muerte de un familiar o ser querido, divorcio, problema personal). En estas situaciones es más complicado ya que a veces o no se detectan o son situaciones que no puedes cambiar (lo único que podrás hacer es acompañar al deportista en su proceso de duelo).
Hace poco un entrenador me contó lo mal que lo estaba pasando por el fallecimiento de su padre. Evidentemente no se lo había contado a nadie lo mal que lo estaba pasando y esto hacía que no supiera nadie cómo se sentía. En otro caso un deportista me contaba también su situación personal después de haberse divorciado de su mujer. Pasó de vivir en casa con su familia, a vivir solo y a cientos de kilómetros de su hijo. Y no te quiero contar lo que puede pasar por la cabeza de un deportista cuando en un lance del juego lesionas a un rival o le produces daños irreparables.
Todo este dolor en el deporte se produce y hay que trabajarlo emocionalmente. Para ello tendrás que acudir al especialista correspondiente para que pueda ayudarte.