El otro día en una de mis clases en la universidad debatía con los alumnos sobre la importancia del mensaje del entrenador. Y lo mejor es que todos tubieron aportaciones muy interesantes sobre cómo un entrenador debía comunicar su mensaje.

Para empezar, les expliqué que en un mensaje donde hay vínculos emocionales únicamente el 7% es el lenguaje verbal. El otro 93% está formado por el lenguaje no verbal (lenguaje corporal) y el lenguaje paraverbal (el volumen y el tono de voz). Por tanto, lo que se dice es clave, pero cómo se dice es lo que determina el éxito del mensaje.

Pusimos muchos ejemplos sobre experiencias que tuvieron con sus entrenadores. Experiencias negativas de entrenadores que no hablaban a sus deportistas ni les daban ningún tipo de feedback, hasta entrenadores que no paraban de darles consignas de manera atropellada durante las competiciones.

También se expusieron ejemplos positivos de entrenadores que llegaban a los jugadores. Entrenadores que sabían transmitir claramente lo que querían de su equipo durante la semana y luego los jugadores daban lo mejor de sí mismos y se reflejaba en el campo y en el resultado. Incluso entrenadores que hacían sentir partícipes e involucrados a deportistas que jugaban pocos minutos a través de sus conversaciones.

Fue una clase muy participativa y enriquecedora para todos. Al acabar la clase a modo de conclusión les dije que, en el fondo, el entrenador tiene que dar siempre lo mejor. Que cuando un entrenador está formado, tiene herramientas prácticas y es humano en el trato, es complicado que lo haga mal.

A modo de conclusión les hablé de John Clabby que representó lo anterior con el acrónimo en inglés BEST, con la idea de dar lo mejor. Decía que el entrenador debe tener un buen lenguaje corporal (Body lenguaje). Es decir, lo que hablábamos al principio. Cuando un entrenador es coherente con su mensaje verbal y corporal llega más y mejor a sus jugadores. En segundo lugar, es importante el contacto visual (Eye contact). Mirar a los ojos a la persona a la que te diriges aumenta la probabilidad de éxito en tu mensaje. Tercero, el discurso (Speech). Saber hablar es importante, saber llegar con tu discurso a la razón y al corazón del jugador es de matrícula de honor. Y, por último, el tono de voz (Tone of voice). Donde se perciba tu tranquilidad, tu pasión o tu seguridad a la hora de transmitir.