El peligro de las redes sociales en el mundo del deporte es cada vez más frecuente y real. Hace veinte años no existía apenas este problema, pero en la actualidad, se ha convertido en uno de los motivos por los cuales los deportistas jóvenes (y menos jóvenes), así como los deportistas profesionales pueden perder el foco en su deporte y disminuir su rendimiento.

Podemos decir que las redes sociales no son malas por naturaleza. Es decir, que dependiendo de cómo las utilices podrán ser perjudiciales o beneficiosas. El peligro de las redes sociales es que si no se sabes utilizarlas correctamente puede impactar en la salud mental, física y como decíamos en el rendimiento deportivo y personal.

Y si a lo anterior le sumamos que cada vez su utilización es más precoz, lo que obtenemos es un coctel que puede ser muy negativo. Si utilizo las redes sociales un rato al día o de vez en cuando lo normal es que el deportista no tenga ningún problema. La cosa cambia cuando el deportista está todo el día pendiente de sus redes sociales.

Hay deportistas que pasan horas y horas conectados lo que aumenta su dependencia hacia ver lo que está pasando en las redes e incluso puede llegar a causar adicción. Necesitan revisar sus redes de forma compulsiva lo que provoca alteraciones en su estado de ánimo, en el sueño, en el descanso y en la vida diaria.

Al estar hiperconectados sienten una gran presión con la opinión de los demás y el qué dirán y por tanto necesitan mostrar que tanto su vida personal como su vida deportiva es perfecta. Y como evidentemente no hay vidas perfectas lo que sucede es que el deportista se siente cada vez peor: las comparaciones con otras personas o deportistas, la necesidad de aprobación, la necesidad de destacar sobre el resto hace que el deportista invierta horas y horas a día en estas redes sociales sacándole de la realidad y generando un malestar general y conflictos internos.

Ante este problema, hay varias soluciones prácticas sencillas y de fácil aplicación. En primer lugar, es interesante que los deportistas jóvenes estén supervisados por adultos cuando empiecen a utilizar las redes. También es interesante generar hábitos positivos limitando el tiempo diario de utilización. Y, por último, tener una formación básica de utilización ya sea con charlas ¡, formaciones o conversaciones con personas expertas en la materia.