El otro día hablaba con un amigo sobre la vuelta de las vacaciones y de volver con la mejor actitud: volver con alegría. Yo ya llevo trabajando varias semanas y la verdad es que nunca me cuesta volver a la rutina, volver a iniciar un curso nuevo en la universidad, con los deportistas haciendo coaching, con el colegio de mis hijas.
Este amigo me decía que estaba algo “deprimido”. Que ahora le tocaba trabajar sin descanso casi once meses para luego volver a descansar 25 días. Otra persona me comentaba en el trabajo que por lo menos le quedaba pensar que los viernes llegaban cada siete días y que podría desconectar al menos dos días a la semana.
No es que prefiera trabajar a estar descansando plácidamente en la playa con mi familia. Evidentemente es un placer disfrutar de esos momentos de relax. Lo que sucede es que en primer lugar acepto lo que me toca en cada momento (cuando hay que descansar se descansa, cuando hay que disfrutar se disfruta y cuando hay que trabajar se trabaja). También creo que es importante que tu trabajo te guste (y si te apasiona mucho mejor). No es lo mismo trabajar en un lugar donde te sientes valorado y donde te realizas cada día, que trabajar simplemente como me decía una compañera para “pagar las facturas”. Cuando tu trabajo se convierte en un medio y no en un fin, seguro que lo vas a pasar peor.
Creo que volver con alegría al trabajo tiene mucho que ver también con estar agradecido. Agradecer a la vida que primero estás vivo y estas sano (ya que hay muchas personas que no tienen salud o que ya no están con nosotros), segundo que tienes la oportunidad de trabajar (incluso si no te apasiona tu trabajo, hay que dar gracias por él. Mucha gente no tiene opción de trabajar y lo pasa muy mal) y tercero que si lo hacer con ganas te va a beneficiar a ti y a los que tengas a tu alrededor (tengo la fortuna de que mis trabajos consisten en ayudar tanto a los alumnos como a los deportistas y entrenadores con los que trato y cuando lo haces no solo por ti sino por los demás la historia cambia).
Y aunque parezca mentira en el mundo del deporte profesional también pasa algo parecido. No les pasa a todos, pero conozco deportistas que les cuesta empezar la pretemporada y que volver con alegría al trabajo de la pretemporada les cuesta enormemente.
Independientemente de tu trabajo, lo que ganes, lo que hagas, si tu actitud es buena no te costará volver con alegría.