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Hazlo

 

Hazlo.

Hay un lema de una marca deportiva que dice: Just do it (Hazlo). Y esto es precisamente uno de los factores por los que el coaching deportivo es tan potente. Porque invita al deportista, al entrenador o al equipo a la acción.

No es “tirar a la piscina” a alguien sin recursos que no sabe nadar. Con el coaching se acompaña al coachee de una forma segura por un proceso donde él es el que marca el ritmo.

Todos sabemos que la primera etapa del proceso es la “toma de consciencia”. En esta fase es importante que el deportista o el entrenador sea consciente de su entorno e identifique todos y cada uno de los factores ambientales que le pueden influir o beneficiar a su rendimiento. Debe analizar también las limitaciones externas a las que tendrá que reaccionar para trabajar de forma armónica.

También es importante en la etapa de toma de consciencia que el deportista o entrenador sea consciente de las conductas, comportamiento y rutinas que tiene (tanto positivas para poder repetirlas, como negativas para poder cambiarlas). Al mismo tiempo hay que analizar las capacidades o habilidades que se tienen para poder desarrollarlas o adquirirlas.

Por último, en la toma de consciencia es importante profundizar en las creencias que poseen los deportistas y entrenadores. Para esto, el coaching dispone de herramientas muy prácticas y sencillas que ayudarán al coachee a detectar las creencias limitantes que tiene para así ser consciente de ellas y cambiarlas, y de generar creencias potenciadoras que harán que se acerque mucho más a sus objetivos. La unión de varias creencias genera los valores que cada persona tiene y que finalmente forman nuestra identidad (lo que realmente somos).

Es fundamental en el proceso de coaching la toma de consciencia ya que si no el “Hazlo” del que hablábamos antes no será efectivo y podría llegar a ser hasta temerario.

Cuando hemos tomado consciencia, viene el paso de la voluntad, es decir el paso de “querer”. Es un paso sencillo, pero a la vez entraña suma dificultad. A veces dura un segundo y otras veces mucho más tiempo.

Después de la fase de querer viene la etapa de “saber hacer”, es decir dotar de herramientas a los jugadores o entrenadores para que lleguen de forma segura a sus metas.

Y, por último, está la fase de “Hazlo”, la fase de acción. En muchas ocasiones no nos atrevemos a dar ese pequeño paso que hace que todo empiece a funcionar. Pero sabemos que si lo damos tendremos mucho camino recorrido. Cuál es la razón por la que no nos atrevemos a hacerlo. Pues el miedo. Pero como se dice: “Hay que actuar a pesar del miedo”, ¡Hazlo!

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