En el deporte y en la vida parece que las personas se enfocan demasiado en obtener cosas, en hacer o tener experiencias, pero se olvidan en ocasiones de ser.
Si tú estás en un entorno de deporte de élite, vas a ver a entrenadores, a deportistas a directivos hablando únicamente del resultado, de ganar, de conseguir objetivos. Y no estoy diciendo que sea malo lo anterior. Lo que es negativo es obsesionarse con el resultado. En el deporte y en la vida a las personas les gusta ganar. Es más, no conozco a nadie en el deporte que trabaje para perder o antes de un partido quiera perder. Es evidente que trabajamos para conseguir mejorar.
Y aquí está la diferencia. Ponemos el foco en la consecuencia (el resultado), más que en el proceso (lo que me va a llevar a dicho resultado). Siempre digo que el “truco” para obtener un resultado óptimo es no obsesionarme con él y centrarme en el trabajo que tengo que hacer. De esta manera tendré más opciones de ganar y además disfrutaré del proceso.
En el mundo laboral pasa lo mismo. En cualquier empresa te piden resultados inmediatos. Quieren más clientes, más facturación, más resultados. Pero estos no llegan “llovidos del cielo”. Para obtener dichos resultados es necesario nuevamente un proceso, un plan de trabajo que me lleve a sistematizar lo que estoy haciendo en el día a día.
Hace tiempo hablaba de que en la sociedad actual estamos demasiado preocupados en tener (tener dinero, tener cosas materiales, etc.). Creemos equivocadamente que si tengo lo anterior podré hacer muchas cosas (tener experiencias exclusivas, ir a sitios que todo el mundo le gustaría ir) y de esta manera podré ser feliz. Es decir, que, si tengo mucho dinero, podré ir en un vuelo privado a una isla paradisiaca y de esta manera seré feliz. Y te puedo asegurar que esto no te va a dar la felicidad. Probablemente tendrás una bonita experiencia y tendrás un gran bienestar, pero no felicidad.
Sin embargo, si me centro en el proceso inverso podré ser feliz. Si comienzo buscando la felicidad en ayudar al que tengo al lado, en poner mis talentos y valores al servicio de los demás, si estudio lo que mejor se me da y más me gusta, empezaré a caminar por el sendero correcto.
Lo anterior me va a llevar a tener experiencias positivas y empezaré a hacer aquello que me gusta y se me da bien. Por tanto, al centrarme en ser y hacer lo que me gusta podré tener (obtener) dinero, buenos trabajos y grandes experiencias.
Ser, hacer y obtener es el camino correcto. Tener, hacer y ser el incorrecto.