Últimamente he tenido varias conversaciones relacionadas con sacrificarse en el deporte y en la vida en general. Me parece curioso la forma de pensar de las nuevas generaciones, pero probablemente es que soy de otra generación y me estoy haciendo mayor. No quiero ser un “abuelo” y decir: “en mi época nosotros hacíamos tal cosa” o “es que la juventud no es como antes”.

Pero sí es cierto que me llaman la atención algunas afirmaciones de deportistas o jóvenes y quiero comentarlas. Hace unos meses un alumno llegó 40 minutos tarde en su primer día de clase. Ese mismo día comentó que quería trabajar cuando acabase la carrera de preparador físico en el Real Madrid. Yo con todo el cariño del mundo le respondí que conocía a preparadores físicos y fisioterapeutas del primer equipo del Real Madrid y que la característica común en todos ellos era que trabajaban mucho y muy bien y que eran conscientes de que sacrificarse en el deporte profesional no era una elección. Además, le dije que para trabajar en el Real Madrid debía llegar con mucha antelación a su puesto de trabajo.

El alumno lo entendió y desde ese día no volvió a llegar tarde y tuvo una buena actitud. Creo que los jóvenes necesitas que les digan las cosas como son, tener referentes positivos y que sepan qué es lo que necesitan para conseguir sus objetivos. No hace falta ser mala persona y hundir al alumno. Simplemente corregirle con la intención de que mejore.

Otra situación “curiosa” me sucedió con un joven deportista. Por un lado, me decía que quería dedicarse a su deporte de manera profesional, pero por otro no lo demostraba con su actitud y trabajo en los entrenamientos. Nuevamente el sacrificarse en el deporte era algo que no contemplaba o no veía como algo fundamental. Es decir, muchos deportistas jóvenes les gustaría ser deportistas profesionales, dedicarse al deporte que han practicado desde niños y vivir de ello. Pero se les olvida algo que es indispensable: sacrificarse en el deporte y saber sufrir.

Creen que con talento está todo hecho. Y la verdad es que el talento es fundamental, pero no suficiente. Si no trabajas duro, si no te sacrificas es muy probable que no llegues. No es una amenaza, es la experiencia de décadas con deportistas jóvenes y deportistas profesionales.

Es cierto que no existe una receta única para llegar, pero sacrificarse en el deporte y trabajar es un ingrediente indispensable para conseguir el objetivo de ser deportista profesional.