Suele decirse que la vida del deportista es muy breve, pero es así si únicamente te fijas en los años que están en activos. Es evidente que la vida del deportista no se acaba cuando se “baja el telón” y “cuelgas las botas”.
Cuando estás en activo es relativamente sencillo, ya que por el mero hecho de ser profesional te metes en la dinámica de entrenamientos, partidos, concentraciones, eventos con las marcas. El día a día suele ser llevadero y, además, practicas el deporte que normalmente más te gusta. Cuando digo llevadero, no quiero decir que sea sencillo. El deportista tiene que lidiar cada día con entrenamiento duros, con viajar constantemente, la competición y con las dificultades que conlleva el tener que dar la talla constantemente en todas las actuaciones. ´
Y a esto hay que añadir la parte personal del deportista. El propio atleta tiene familia, tiene sus propios problemas de casa y evidentemente poderlo equilibrar e integrar con la parte profesional es fundamental.
Por tanto, la vida del deportista tiene sus dificultades y aunque reciben muchos beneficios por serlo, no es tan sencillo como parece. Para empezar, debes que tener un talento innato y a partir de ahí tienes que trabajar a diario y duramente para conseguir tus objetivos.
Más complicada es la vida del deportista cuando se retira. Como decíamos antes, cuando uno “cuelga las botas” para empezar deja de hacer algo que lleva mucho tiempo integrado como rutina. Hay deportistas que pasan de entrenar a diario durante más de 20 años a de repente, frenar en seco y no tener actividad física. Pasan de ser vistos y solicitados por todos los aficionados a casi pasar desapercibidos. Y esto a nivel mental es algo que se debe trabajar.
El deportista debe tener claro que su rol de deportivo no es el único que existe. Que además son padres, pareja, hijo, hermano, amigo. Cuando te identificas tanto con un rol y de repente desaparece lo que sucede es que sientes que tu vida también desaparece.
Últimamente muchos deportistas mientras son profesionales van estudiando una carrera o para ser entrenador en su deporte, se interesan por iniciar negocios o invertir su dinero en proyectos que posteriormente les puede dar una continuidad laboral.
Cuando hacen esto, la transición al dejar de competir de manera profesional es mucho más sencilla. Como vemos el deportista tiene que buscar una forma de continuar su carrera profesional, ya sea en el deporte o fuera de él.