Muchos no conoceréis a Dan Millman. OS voy a contar quién es. Dan es un exatleta de gimnasia, que llegó a ser campeón del mundo juvenil en salto de trampolín. Este título lo ganó en Londres cuando tenía 18 años. En esa época estudiaba en la universidad de Berkeley, en California.
Lo realmente curioso fue lo que sucedió después. Cuando se estaba preparando para clasificarse directamente para participar en los Juegos Olímpicos de México 1968, un grave accidente de moto le destrozó su pierna derecha y truncó su sueño olímpico.
Seguro que es esos momentos a Dan se le cayó el mundo encima. Pero de todo mal se saca un bien. Terminó su carrera universitaria, se hizo maestro de artes marciales, entrenador y llegó a ser catedrático universitario.
Además, gracias a estas experiencias pudo inspirarse para escribir su famoso libro “El guerrero pacífico” (“Peaceful Warrior”), que luego fue llevado a las pantallas de cine con la película con el mismo nombre. También se ha dedicado a dar charlas, conferencias, cursos y sus libros han inspirado a millones de personas en más de 30 idiomas, incluyendo a líderes en los campos de la salud, educación, negocios, política, deportes, entretenimiento y las artes.
Os recomiendo tanto el libro como la película porque nos explica como en la vida y en el deporte la verdadera felicidad está en vivir el presente y disfrutar del proceso (y no tanto en el resultado final o en las metas externas). Claro que las metas son importantes, pero el éxito material, las copas, las medallas, son pasajeras. Cuando disfrutas del camino y das tu 100% estás siendo exitoso, incluso si no ganas.
Queremos controlarlo todo, y esto nos produce angustia, insatisfacción y rigidez mental y física. Cuando no te aferras a querer controlarlo todo empiezas a fluir y esto te hace actuar disfrutando. Y para ello es fundamente como indica Dan en el libro: “sacar la basura de la mente”. Es decir, en este proceso es clave saber detectar y soltar los pensamientos negativos que nos limitan y dejar de vivir con angustia el futuro y con tristeza o melancolía el pasado.
Solamente viviendo el presente puedo alcanzar este estado de fluencia que me permite actuar con decisión, valentía y disfrute y que me acerca, curiosamente, a un resultado mejor que si me preocupo.
Por tanto, la vida de Dan Millman es una historia de superación, donde supo transformar la adversidad, los fracasos y las lesiones en una oportunidad para aprender y transformar su vida.