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Ayudar para crecer

 

Ayudar para crecer

 

En la sociedad en que vivimos parece que en muchas ocasiones únicamente se piensa en uno mismo. Ayudar para crecer es lo más productivo en una familia, en una empresa y en un equipo deportivo. Pero, tristemente no es la práctica más común.

No tenemos integrado todavía que lo que le pasa al que tengo al lado, me afecta directamente a mí también. Si en una familia hay un miembro que lo está pasando mal, le afecta directamente al resto de componentes.

En una empresa y en un equipo deportivo sucede lo mismo. El empleado o el jugador suelen pensar de forma individual, en vez de forma sistémica. Piensan que lo más importante es que le vaya bien a él, sin importarle mucho el resto de compañeros.

Sin embargo, como decíamos antes, lo que le afecta al que tengo al lado me afecta también a mí. Si el equipo va mal y yo juego y, por ejemplo, marco, no me irá tan bien, ni creceré tanto como si al equipo le va bien con mi buena actuación.

Es más, hay ocasiones en que al deportista no le va bien porque no tiene muchos minutos o porque el entrenador no cuenta con él y al equipo le va muy bien. En esta situación la buena dinámica del equipo le beneficiará directamente al propio jugador, aunque no juegue tanto. Ya sea una prima por un ascenso, permanecer en ese equipo exitoso aportando su granito de arena o ser traspasado o fichado por otro equipo que se fije en él.

Esto me recuerda una dinámica que se hace en las empresas o equipos deportivos. En las sesiones de coaching de equipos se le entrega un globo a cada integrante y se le pide que ponga su nombre en él. Luego, abandonan la sala y se mezclan los globos. Posteriormente, el equipo entra de nuevo en la sala y se le pide que en pocos minutos cada persona busque su globo. Lo que ocurre es que no da tiempo a que todos encuentren su globo con su nombre.

Después, se les indica que, en vez de buscar su propio globo, cuando vean un globo con un nombre que no sea el suyo, busquen a la persona y se lo entreguen. Aquí en vez de pensar individualmente empiezan a tener una conciencia colectiva y mayor eficacia, terminando a tiempo la dinámica.

Las familias, los equipos son como esta dinámica. Nadie puede conseguir éxito si piensa únicamente en él, en vez de en el bien colectivo. Sin embargo, si me preocupo por el éxito del que tengo al lado, este llegará más rápido de lo que pienso. Ayudar para crecer tiene que ser el pensamiento sistémico que me lleve al éxito.

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